El efecto mariposa

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Siempre he pensado que cada uno de nosotros nos comportamos de una forma diferente según la situación en la que estemos. Quiero decir, no es lo mismo como nos comportamos en casa, que como nos comportamos en el trabajo, por ejemplo, o que viendo un partido de fútbol. También me dijeron una vez que como haces una cosa, lo haces todo.

Creo que ambas afirmaciones son afirmaciones son correctas. Moderamos el comportamiento según donde estemos, pero hay una tónica general, unas características que se repiten.

¿Eres de los que posponen aquello que no le gusta? ¿Te lanzas enseguida cuando se necesita hacer algo? ¿Haces las cosas porque sí, sin ilusión? ¿Te emocionas ante las novedades?

Últimamente, he tenido la oportunidad de ver cómo distinta gente se comporta de una forma u otra. Y yo me pregunto, ¿son conscientes? ¿Soy yo consciente de cómo me comporto? ¿Qué es lo que me hace ser como soy?

Pero, sobre todo, la pregunta que más me hago es ¿me comporto como la persona que quiero ser? O incluso, ¿la persona que creo ser?

La verdad que no estoy seguro. Me resulta complicado estar atento a todo lo que hago. ¡Las costumbres son tan fuertes y a veces estoy tan cansado! Bueno, realmente no deja de ser una excusa (ya sabes que podemos auto fabricarnos las mejores excusas).

Sin embargo, no me doy por vencido. Quiero vencer esa creencia de “yo soy así y nunca cambiaré” y quiero tú seas mi cómplice en esta victoria. ¿Te atreves?

¿Asumes el reto de ser siempre la persona la mejor persona que puedes ser?

Realmente es tan fácil o difícil como tú quieras hacerlo. Puede bastar con ceder el asiento en el autobús, sujetar la puerta en el metro o salir de casa por las mañanas con una sonrisa.

Porque cuando hacemos estos pequeños gestos, no sabemos las consecuencias que pueden tener. Quizá simplemente utilizando dando las gracias con una sonrisa, la persona que lo recibe se olvida de ese mal gesto que le han hecho antes y le sonríe a la siguiente persona que vea. Y ésta a su vez, sonríe a la siguiente y así.

Y sin querer has provocado una cadena de sonrisas, de positivismo, con algo tan fácil como sonreír.

Muchas veces no somos conscientes de las consecuencias que tienen nuestros actos, de lo que provocamos en las personas que se cruzan en nuestro camino. Podemos ser esa persona que cambia su mundo y de nosotros dependerá si se lo cambiamos para bien o para mal.

¿Cambiamos el mundo?

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